Los crossovers son un elemento que, dentro de los videojuegos, el cine, el cómic o cualquier otro medio en el que queramos fijarnos, suele despertar sensaciones encontradas. El razonamiento tras su existencia es simple: si nos gustan dos personajes, dos universos, dos películas o dos videojuegos por separado, entonces seguro que nos gustan todavía más cuando los juntamos. Pero, en la práctica, no siempre así. Adaptar personajes o universos a otros medios es una tarea delicada; a veces, los motivos por los que la cosa original nos fascinaba tanto se pierden, inevitablemente por el camino. Con un poco de sorpresa – pero mucha más alegría, eso sí -, estas últimas semanas he descubierto que la colección de Magic: the Gathering inspirada en Assassin’s Creed es uno de los ejemplos más solventes, agradables y divertidos de crossover entre dos franquicias que he experimentado en los últimos años, incluso si son medios y dinámicas que, a priori, ni siquiera tienen nada que ver.
Estaba claro que a quienes éramos fans de Magic y de Assassin’s Creed de antes, este pequeño experimento nos iba a gustar. Pero el mayor acierto de la colección, creo, es la cantidad de capas a las que funciona. A la hora de realizar esta colección, el equipo de Wizards of the Coast parece haber tenido en cuenta especialmente a dos tipos de público: aquellos a quienes les guste Magic, pero no Assassin’s Creed; y aquellos a quienes les guste Assassin’s Creed, pero no Magic. Esto lo convierte en un punto de entrada muy, muy chulo para quienes tengan curiosidad por el juego de cartas; y una fuente de curiosidad y preguntas inevitable para quienes no hayan jugado los videojuegos, que puede hacer que consideren echarles un vistazo por primera vez.
Pero quizás merezca la pena pararnos a explicarlo todo desde el principio. Empezando por qué es este Universes Beyond: Assassin’s Creed.