Cuando se habla de juegos doble A, -aquellos que cuentan con buenas ideas pero no un gran presupuesto, lo que suele acarrear en una ejecución mejorable-, una de las primeras sagas que se nos viene a la cabeza es A Plague Tale. Las aventuras de Hugo y Amicia maravillaron desde el inicio, tanto por su trama, que nos llevaba a la Francia medieval del siglo XIV, como por la relación entre sus personajes. A nivel jugable ofrecía buenas ideas desde la modestia, por lo que la idea principal era la de evitar las confrontaciones directas haciendo uso del diseño del escenario y de la honda que portaba la hermana mayor. Un desarrollo que fue a más con Requiem, su secuela, donde había segmentos más enfocados a una acción más tradicional en los que, por momentos, se apreciaban esas costuras propias del querer y no poder. Todo eso cambia con A Plague Tale: Resonance, la inesperada y sorprendente tercera entrega de la saga en la que se cambia prácticamente todo para dar como resultado una obra sin ningún complejo y que, ahora sí, puede sentarse perfectamente en la mesa de las grandes producciones.