Este año se plantea interesante la batalla por el cetro del shooter más popular del mercado. Battlefield 6 ha entrado con fuerza llegando a las tiendas unas semanas antes y, además, ha tenido una recepción excelente. Por ahí se han colado también invitados inesperados que están arrasando en cifras, como Arc Raiders, un shooter de extracción que ha caído de pie entre la comunidad. Y ahora llega Call of Duty: Black Ops 7, quien se sabe con la tranquilidad de ser el rey y tener millones de usuarios detrás incondicionalmente, porque pasar horas con cada entrega se ha convertido prácticamente en una tradición. Tal vez esa suficiencia puede ser suficiente cuando no hay competencia, como ha sucedido estos años atrás, pero ahora se antoja peligrosa ya que los competidores han hecho los deberes. Dentro de este panorama los equipos de Activision (Treyarch y Raven Software, principalmente) ofrecen una nueva entrega repleta de contenido, aunque no necesariamente de calidad. Y estirar tanto el chicle es peligroso.