Cuando llevaba quince minutos jugados de Doom: The Dark Ages – Revelations – un lapso de tiempo que suelo emplear para hacer una valoración preliminar sujeta a revisión – pensé en que “este DLC está guapo”. Cuando, pasadas unas horas, Revelations pisaba el acelerador para que mordiera el polvo pese a mis reseñables esfuerzos pensé “este DLC está MUY guapo”. Sin embargo, no fue hasta que volví a jugar al título base – simple y llanamente por refrescar y comparar – que conseguí apreciar el calado de este Doom: The Dark Ages – Revelations.