Children of the Sun es el Hotline Miami de francotiradores

El campero es un típico bocadillo malagueño, pero también como comúnmente se denomina a quienes esperan agazapados en los shooters multijugador para acabar con sus adversarios de la forma más rastrera posible. Generalmente, quienes utilizan esta técnica de dudosa ética y reputación lo hacen equipados con un rifle de francotirador, un arma clásica a la que se le da una importancia especial en momentos concretos de algunos videojuegos, como esa inolvidable misión de Prypiat en Call of Duty: Modern Warfare o el enfrentamiento ante Sniper Wolf en Metal Gear Solid. También se han llegado a publicar títulos en los que nos metíamos en la piel de este tipo de especialistas en asesinar a sangre fría desde largas distancias, como la saga Silent Scope (cuya versión arcade nos permitía ponernos a las miras de un rifle) o Hitman: Sniper Assassin.

Un tipo de propuesta como esas es la que nos espera con el próximo juego publicado Devolver Digital; aunque como os podéis imaginar, si procede de la editora que convierte en oro todo lo que toca la perspectiva que nos vamos a encontrar es bastante atípica. Children of the Sun es el nuevo título que se ha anunciado bajo su sello, y que llegará a finales de año si todo sigue según lo previsto. Ya hemos podido probar una versión preview que nos ha servido para hacernos una mejor idea de cómo funciona esta original propuesta, que nos equipa únicamente con un rifle de francotirador y una bala para limpiar escenarios repletos de enemigos. ¿Cómo hacer algo así? Esa es la idea que ha sobrevolado la cabeza de René Rother, desarrollador principal de una aventura en la que también ha puesto su granito de arena el estudio español Brainwash Gang.

La premisa de Children of the Sun es directa y fácil de comprender, y por eso funciona. Tomamos el rol de un francotirador que, básicamente, tiene que cargarse a todo lo que respire. Lo primero que toca hacer es buscar la posición idónea para llevar a cabo la tarea; el protagonista solo se desplaza lateralmente, por lo que, dependiendo del diseño del nivel, podremos rodear el lugar o solo movernos unos metros a izquierda o derecha según creamos conveniente. Una mecánica que recuerda, tanto por contenido como por el particular estilo de caminar del personaje, al Killer 7, un juego de culto de Capcom, un proceso guiado y simplificado que puede resultar extraño si tenemos en cuenta que tomamos el rol de un francotirador, donde la posición es clave. La gracia es que aquí todo es diferente y el punto de partida acaba resultando prácticamente indiferente, y su mayor valor procede en el reconocimiento del terreno y determinar la ubicación de nuestros objetivos. ¿Por qué no importa algo tan lógico? La razón es simple: solo tenemos una bala. La gracia del asunto es la eficiencia del plomo que disparamos, ya que podremos mover esta bala de un objetivo a otro hasta acabar, sin posibilidad de fallo, con todos los enemigos que habitan el escenario.

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